Paloma San Basilio, una gran despedida en Miami

El 12 de abril quedó marcado como una fecha especial en la carrera de Paloma San Basilio. Esa noche, en el James L. Knight Center, la artista española ofreció el que fue su último concierto en la ciudad. No fue un show más, sino del cierre de una etapa de más de cinco décadas sobre los escenarios musicales.

Con una carrera construida a base de emoción, interpretación y canciones que atravesaron generaciones, la despedida tuvo un tono íntimo y reflexivo. El nombre de la gira no fue casual: para Paloma, “gracias” resumía el vínculo con su público, con los autores que marcaron su repertorio y con todos aquellos que formaron parte de su recorrido artístico.

Lejos de representar un retiro definitivo, este cierre marcó el inicio de una nueva etapa. Tras finalizar su ciclo de conciertos, Paloma San Basilio decidió enfocarse en una de sus pasiones más profundas: la actuación.

De hecho, ya se encontraba girando por España con una obra teatral basada en Dulcinea, el icónico personaje de Miguel de Cervantes. En esta propuesta, la música no desapareció, pero pasó a un segundo plano: el foco estuvo puesto en el texto, en la interpretación y en la construcción de un personaje complejo, con múltiples matices.

La obra, escrita junto a Juan Carlos Rubio, planteó un desafío actoral exigente: darle voz a un personaje que históricamente nunca la tuvo. A través de textos literarios y una puesta minimalista acompañada por piano, Paloma exploró un lenguaje escénico más introspectivo y conceptual.

“Desde niña fui una actriz que cantaba”Esa transición no fue improvisada. Según la propia artista, su vínculo con la actuación venía desde la infancia. Antes de convertirse en una de las grandes voces de la música en español, ya construía pequeños espectáculos donde mezclaba historias, dramatización y canciones.

Esa raíz explica gran parte de su carrera: los musicales, la intensidad interpretativa en cada tema y la manera en que siempre entendió la música como una extensión del relato. En ese sentido, su regreso al teatro no fue un cambio, sino una vuelta a su esencia.